Circos: El show del maltrato animal El colorido y la parafernalia de los circos distrae la atención sobre el maltrato y abuso de los animales que mantienen cautivos. A pesar de que muchos niños sueñan con poder unirse a un circo, sus animales darían lo que no tienen para poder escapar de éstos. Si salieran a la luz las atrocidades que se llevan a cabo con los animales en los circos, como las formas de captura, entrenamiento, y “retiro”, inmediatamente perderían todo atractivo. Sin fondos, no hay diversión La mayoría de los circos no cuenta con suficiente dinero, por lo que los animales no suelen recibir los cuidados necesarios. Los animales de circo, que en su gran mayoría son muy activos por naturaleza, son forzados a pasar la mayor parte de sus vidas en pequeñas jaulas y únicamente son sacados por períodos de tiempo cortos, para actuar. El Acta de Bienestar Animal (AWA) exige que los animales enjaulados tengan espacio suficiente para poder estar parados y voltearse. Ni siquiera estas facilidades básicas se cumplen. En sólo un año, los circos Ringling Bros y Barnum & Bailey, fueron denunciados 65 veces por violaciones al Acta de Bienestar Animal. Un defensor de los animales, que trabajó encubierto en un circo, se sorprendió al descubrir que durante las giras, los animales ni siquiera recibían la cantidad de agua suficiente. En sus giras, los circos pueden visitar alrededor de 150 ciudades en un año, y una provisión de agua limpia no siempre se encuentra en cada localidad. Como resultado, se limita el agua a los animales, y la limpieza de éstos y sus jaulas se posterga, actuando contra aquellos animales, como los elefantes, que les gusta bañarse (y así lo hacen en libertad) muy seguido. La comida, al igual que el agua, también es limitada. Climáticamente, el ambiente del circo es muy distinto al del hábitat natural de los animales cautivos. Los calurosos días de verano son una tortura para animales como los osos, mientras que otros, como los leones, sufren sobremanera en los meses de invierno. George lewis, quien viajó una temporada con el circo Ringling Bros, cuenta: “cuando fuimos a descargar las jaulas de los elefantes, descubrimos que el viaje había sido demasiado agotador para una de las elefantas más viejas, Queen. Se encontraba muerta dentro del vehículo”. Las revanchas Cada vez que tiene la oportunidad, los animales de los circos, muestran su opinión del cautiverio. En 1994, Mike, un elefante africano, escapó en Hawaii, matando a su entrenador e hiriendo a varias personas antes de morir baleado por la policía local. Cinco días antes, Elaine, otro elefante del mismo circo, lastimó a ocho niños y sus padres al derribar una cerca que separaba al público de la arena. También en 1994, Sue, un elefante asiático del circo Jordan, atropelló a su entrenador y lo pisó mientras paseaba a dos niños en su lomo. En mayo de 1993, un entrenador del circo Ringling Bros, murió debido a los daños internos provocados luego de que un elefante lo tiró al piso y se paró sobre su pecho. De hecho, desde 1990, por lo menos 11 personas han muerto y varias otras han sido lastimadas por elefantes mantenidos en cautiverio. A medida que aumentan las víctimas de ambos lados, las personas están empezando a comprender que los animales exóticos no pertenecen a los circos y sus jaulas, sino que deben estar en libertad junto con su familia. El oficial Blaine Doyle, quien tuvo que disparar 47 veces contra un elefante que había escapado mientras paseaba 3 niños, reconoce: “creo que estos animales están tratando de decir que los zoológicos y los circos no son lo que Dios dispuso para ellos”. contenido : http://www.uva.org.ar/circo1.htm |
video tomado de : http://www.youtube.com/watch?v=2vnKG2serfg





